Barberos de mi pueblo

Las barberías públicas cubanas no transitan por su mejor época. Los sillones privados son los que hoy abundan por todas partes, emplazados por sus dueños lo mismo bajo un árbol que en un portal. Las tarifas también se dispararon como misiles. Si antes un pelado «a la malanguita» frisaba los 80 centavos, ahora los fígaros exigen 10 pesos.

http://juansobe.blogspot.com/

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